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El cerro Toro de Valparaíso fue escenario de los primeros goles de un porteño que soñaba vestir la camiseta de Santiago Wanderers. Corriendo junto a los amigos en calles estrechas y con pendientes, Joel Soto encaminó su rumbo en las cadetes del Decano para debutar en el primer equipo con tan solo 16 años en 1998, año en que bajaron de categoría.

Sin embargo, el presente de Soto es muy distinto al que todos conocemos y tiene relación con el ejercicio público. Actualmente se desempeña en el Departamento de Deportes de la Municipalidad de Valparaíso. Ahí el exjugador trabaja “desarrollando eventos y proyectos deportivos para toda la gente del puerto”, una labor que lo tiene “tranquilo y contento”.

Pero bueno, aquí lo que nos convoca es el fútbol así que vamos al grano.

La gloria le llegó rápido en Wanderers. Un delantero hábil con el balón, rápido, goleador y además hincha de su equipo, hicieron que el “Huevo” -como lo apodaron desde pequeño-, comenzara a pavimentar una carrera provisoria que lo llevó a defender la camiseta de la Selección chilena y de varios equipos nacionales.

¿Qué es Santiago Wanderers para ti?

Significa mucho. Hice todas las cadetes ahí y me dio la oportunidad de debutar en el profesionalismo. Además, tuve la fortuna de salir campeón el 2001 y me entregó la posibilidad de salir al extranjero. Viví las mejores temporadas como futbolista en Wanderers. Soy un verdadero hincha de Santiago Wanderers.

Joel Soto fue la carta gol que por años el Decano no tuvo además de ser capitán en varias ocasiones. Compartió cancha con grandes jugadores como Jaime Riveros, Silvio Fernández, Arturo Sanhueza y Moisés Villaroel, equipo que a la postre se coronaría campeón de Primera División luego de 33 años de sequía.

¿Cómo fue ganar el torneo el 2001 con Wanderers después de 33 años?

Fue el hito más importante de mi carrera. Salir campeón con el equipo del cual soy hincha ha sido lo más bonito que me pasó en todos los años que jugué fútbol.

Pero Wanderers no fue la única casa deportiva de Soto. También tuvo pasos por Colo Colo, Universidad de Chile, O´Higgins, Ñublense, San Luis, Cobresal y Unión La Calera, donde finalmente colgó los zapatos el 2013. Además, se dio el lujo de jugar en Jaguares de Chiapas (2003), Potros Neza (2004) y Puebla (2005).

¿Estás conforme con tu carrera futbolística?

Sí, estoy conforme con mi carrera. Estuve en todas las selecciones: Sub-17, 20, 23 y adulta. Jugué en varios equipos, salí campeón, jugué en el extranjero. La única espinita que me quedó clavada fue no retirarme vistiendo la camiseta de Santiago Wanderers, pero estoy muy conforme.

Los hinchas del fútbol reconocen a Soto como un goleador innato, temible en el área y que podía anotar con la zurda, diestra, de cabeza, penal o de rebote. Y fueron sus goles los que hablaron más que él. Tras cumplir un gran 2001 y 2002, su nombre comenzó a sonar en los grandes del fútbol chileno y en equipos sudamericanos como Boca Juniors y el América de México, incluso lo quisieron del Viejo Continente.

¿Crees que en algún momento pudiste dar el salto al Europa?

Sí, me esforcé muchísimo para jugar en Europa. De hecho, en 2003 tuve conversaciones con dirigentes del Deportivo La Coruña de España para jugar allá, pero no se concretó. A veces las decisiones no pasan solo por uno, y en ese momento el dueño del pase era Santiago Wanderers. Sin embargo, ese mismo año me fui a México con 21 años cuando estaba en mi mejor momento.

¿En el mundo del fútbol te marcó algún DT o jugador?

Como director técnico me marcó Jorge Garcés. Él me entregó la regularidad que necesitaba para mostrarme como futbolista. Tenemos una muy buena relación. Como jugador, más que me haya marcado, me sorprendió mucho Eugenio Mena: jugó un Mundial, ganó la Sudamericana, es un jugador de muy bajo perfil con condiciones extraordinarias. Además, tuvo regularidad en Brasil y Argentina donde el fútbol es muy competitivo. Es un ejemplo a seguir.

En su carrera, el “Huevo” compartió cancha con centenares de futbolistas, pero solo 11 lo marcaron. Le consultamos por su equipo ideal y esta es su formación.

Claudio Bravo al arco. Compartí con él en la Selección chilena Sub-23, gran arquero. En defensa por la derecha, José Contreras, Waldo Ponce y Manuel Valencia como centrales, y por la izquierda Eugenio Mena. Al medio de contención Arturo Sanhueza y Mauricio Rojas. Jaime Riveros de 10 y en delantera me quedo con Silvio Fernández, Salvador Cabañas y yo.

¿Volverías al fútbol profesional como DT o ayudante?

Tengo el curso en la Inaf y me llama mucho la atención seguir ligado al fútbol, pero por el momento no, tengo otras prioridades.


1 comentario

Alberto Opazo · 27 abril, 2020 a las 13:40

Gran entrevista » el huevo», apodo de Joel, pudo haber sido mucho más.Sigan mostrando entrevistas de futbolistas que hicieron historia.Felicitacionrs a los que nos gusta el futbol

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