No puede pasar inadvertida la expulsión del defensa colocolino Maximiliano Falcón en la Supercopa recién disputada ante Universidad Católica. No tanto por el hecho en sí mismo, sino por la forma: comportamiento agresivo injustificado agravado por una situación de balón detenido defensivo.

Sucede que la expulsión de este jugador creo refleja exactamente lo que es Colo Colo en la actualidad como equipo y por qué no, como institución; una sumatoria de malas decisiones fruto de la inexperiencia, impotencia, falta de sentido común y confusión generalizada tanto a nivel dirigencial como directivo y de jugadores.

Es importante señalar que Falcón se convirtió, en el tramo final del torneo nacional anterior, en una especie de referente o líder que, a través de su ímpetu, personalidad y una marcada solidez defensiva aportó enormemente al equipo a zafar del descenso de categoría, elevándose al nivel de talismán del equipo y para algunos hinchas a (o casi a) la categoría de ídolo.

Desde mi punto de vista, el hecho de que un jugador bastante limitado como el haya destacado tanto en un equipo tan grande e importante, pero a la vez lleno de dudas como lo fue el Colo Colo del torneo anterior, no es más que un reflejo de la precaria situación administrativo-deportiva del club.

Ahora bien, y esto es importante aclararlo. ¿Es esto culpa del jugador Falcón? No la es, porque guste o no simplemente se encontró con un camarín pesado, tóxico y obsoleto donde los que estaban llamados a ser figuras y referentes no estuvieron a la altura de las circunstancias y en esas mismas circunstancias Falcón fue sin duda de los mejores, entregándose al equipo en cuerpo y alma para hacer suyo el objetivo de salvar al cacique del temido descenso, algo muy valorable de hecho.

La conclusión final entonces pasa por el hecho de que este nuevo Colo Colo, forjado de jóvenes talentos de proyección y algunas caras nuevas, sumado al lamentable e inentendible desprendimiento del central y líder natural Julio Barroso, entregaban al uruguayo la posibilidad de justamente comenzar a cimentar las bases como real referente en la zaga y por qué no ídolo del club. Ante Católica no solo terminó expulsado, sino además siendo el peor del partido. ¡Ese no es el camino, Maximiliano, así no!   

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Crédito imagen: Encancha.cl

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