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Muchas veces en el cine se comenta que las segundas partes de las películas nunca son buenas, ahora también ese dicho se aplica para las segundas temporadas de las series e incluso en libros podemos encontrarnos con estos comentarios. Algunas personas aseguran que teniendo una buena primera parte, se le debe permitir al espectador la posibilidad de perpetuar el buen “sabor” que te deja la primera, sin arruinarlo con una segunda. 

Claro, hay excepciones a la regla como la segunda parte de “El Padrino”, que a pesar de ser una trilogía basada en una novela, su éxito no estaba garantizado por lo buena que fue la primera. Y efectivamente lo fue, obteniendo distintos premios otorgados por especialistas en la materia. 

En el fútbol, este tipo de situaciones las podemos observar año a año en distintos contextos, encontrándonos con segundas partes de historias que lógicamente el tiempo y otras variables son las encargadas de dictaminar si fueron o no adecuadas en realizar. Y tal como en “El Padrino”, podemos encontrarnos con muy buenas segundas partes.

El retorno con escala de un Ídolo

Pasaba 1997 y un joven Milovan Mirosevic corría por primera vez por los pastos de San Carlos de Apoquindo vistiendo la camiseta franjeada de manera profesional. Curiosamente, esta escena ocurrió ante un clásico rival, Colo Colo, el que a la postre se transformaría en una de sus “víctimas” favoritas. Una huelga de futbolistas profesionales le permitió a algunas futuras promesas disputar aquel partido, siendo además la primera vez que la UC recibía a los “Albos” en San Carlos. Entre aquel grupo de promesas se encontraba ‘el Milo’, y el resultado final del partido fue un 4 a 1 a favor de los Cruzados. Milovan solo tenía 17 años, y ya mostraba su talento con la pelota en los pies. Sin embargo, era de esperar que ese fuese su único partido de la temporada.

Poco a poco Milo fue mostrando su gran capacidad de liderazgo, su control del balón, gran pegada y por ser un visitante permanente del área rival, razones suficientes para ganarse la titularidad dentro del equipo.

La consagración 

Fue en el 2002 que llegaría la consagración para Milovan. Luego de la frustración que significó la casi remontada del 2001, el fútbol chileno sufriría una “evolución” reflejada en el cambio de formato en la competición, pasando a definirse el campeonato en los nunca bien comprendidos “Play Offs”, además de dividir el año en dos, jugándose un campeonato de Apertura y uno de Clausura. En el primero de ellos la UC se coronaría campeón del certamen, con un Milovan Mirosevic que se destacaría como una de las figuras del equipo, el cual contaba con otras estrellas tales como Arturo Norambuena, Jorge Campos, Daniel Pérez, unos jóvenes Cristián Álvarez y Patricio Ormazábal, entre otros.

La final se disputó frente a Rangers de Talca, donde con un claro 4 a 0 en el partido de vuelta, le permitió a la UC levantar la copa. El Milo fue el encargado de cerrar los fuegos con un gol típico de goleador, anticipando al arquero y conectando de cabeza luego de un pivoteo del Ingeniero Norambuena dentro del área. Bien se sabe que dos cabezazos en el área…

Pasaron 6 años para ver a Milovan vestir una vez más la camiseta de sus amores. Su paso por el fútbol extranjero tuvo altos y bajos. Jugó durante 3 años en Argentina siendo una de las figuras de Racing de Avellaneda para posteriormente recalar en el desconocido fútbol israelí, jugando en las filas del Beitar Jerusalem, que por esas cosas extrañas del fútbol pertenece a la UEFA y tuvo la posibilidad de participar en rondas clasificatorias de Champions League. Finalmente y antes de su retorno a la UC, hizo una escala en Argentina para jugar por Argentinos Juniors, teniendo un discreto pero aceptable paso por aquel club.

Su vuelta con un gesto que pasó a la historia

Su retorno era esperado por muchos hinchas. Era un canterano que volvía al club y su rendimiento sorprendió a muchos, principalmente por su desconocida faceta de goleador, donde si bien en su primer torneo no destacó por ello, fueron los siguientes en que el Milo se destapó, no solamente siendo el goleador del equipo, sino que también goleador del campeonato el 2009. Sin duda el Milo fue una de las figuras más importantes para la UC en aquella época, y ya sacaba chapa de ídolo eterno del club.

Fue durante un partido frente la Universidad de Chile en el Estadio Nacional donde luego de un centro preciso de Rodrigo Valenzuela, Milovan conectó un soberbio cabezazo dejando estéril el esfuerzo de Miguel Pinto, en el que se lleva la mano al pecho y esboza orgullosamente la franja cruzada, transformándose en el gesto de guerra que muchos cruzados utilizamos para celebrar nuestros triunfos más preciados (yo lo hice al recibir mi título en la universidad).

Su retorno se vería consagrado en aquel curioso campeonato del año 2010, que debido al terremoto en Chile se tuvo que extender por el año completo, alzándose como campeón, siendo además la figura excluyente del equipo y capitán. Un retorno que para muchos fue bastante mejor que su primera parte, para otros tantos fue la continuación de una buena historia, pero para mí fue simplemente Milovan Mirosevic.

El Nico y su sed de revancha.

Sin lugar a dudas quien con mayor frescura, y no menos cariño, recordamos los hinchas de la UC, fue el retorno de Nicolás Castillo. El “Nico”, durante su primera etapa en el club se destacó por su gran potencia, actitud goleadora y por ser muy cercano a la hinchada (más de alguna vez lo vimos cantando junto al bombo en la barra). Si bien Castillo lo único que consiguió en aquella etapa fue una no despreciable Copa Chile el año 2011 (incluyendo un doblete a Colo Colo en el Estadio Monumental), se destacó por sus goles a muy temprana edad, siendo para muchos quien lideraría el recambio en la Selección Chilena a punta de goles.

Durante la Copa Sudamericana del 2012, el Nico se dio el lujo de anotar en el mismísimo Estadio Libertadores de América a Independiente de Avellaneda, con la número 20 en la espalda y con un olfato goleador que a muchos nos entusiasmaba de manera poco habitual. Ya en semifinales del mismo campeonato, anotaba al poderoso Sao Paulo (quien a la postre se convertiría como el campeón del torneo), en San Carlos de Apoquindo en el empate 1 a 1.

Esto y muchas otras cosas más, llamaron la atención de muchos clubes extranjeros, siendo El Brujas de Bélgica el premiado en llevarse a tamaña figura de tan solo 20 años. Su paso por Europa no fue lo bueno que tanto él como los hinchas esperábamos. Las lesiones y porque no decirlo, la “cabeza”, le jugaron en contra, obteniendo un opaco paso por el Brujas, Mainz de Alemania y Frosinone de Italia, para finalmente solicitar a la dirigencia cruzada su retorno al club de sus amores.

Dudas y sorpresas sobre su retorno

Muchos de nosotros especulábamos respecto al regreso del Nico el 2016. Es justo decir que para muchos iba a ser un regreso notable, sin embargo para otros era una real apuesta e incluso para otros se aproximaba un fracaso. Lo primero que dijo al ser consultado sobre su retorno a la UC fue: “Vengo a ser campeón con la UC” y hay que decirlo, su segunda parte fue notable, consagrándose como goleador del Torneo de Clausura 2016 y campeón del mismo con la franja, en un campeonato inolvidable para los hinchas, con un final de infarto, donde una gran cantidad de hinchas en San Carlos no se despegaban de la radio siguiendo el resultado en Rancagua.

Fue tanto el impacto que generó el Nico en su retorno, que Cruzados negoció fuertemente con el Brujas para lograr la renovación, obteniéndola para un semestre más. El Nico no defraudó y consiguió, junto al grupo de jugadores, el tan ansiado Bicampeonato y el doblete como goleador del torneo. Mostrando además un nivel futbolístico superlativo, siempre alimentado por su mejor escudero en ese entonces, el enano Buonanotte.

Como olvidar ese partido en Iquique donde la máquina cruzada apabulló a los locales, dejándolos sin opción alguna a disputar el campeonato y para la UC, el torneo a la vuelta de la esquina. Sin lugar a dudas, una de las mejores segundas partes que hemos visto. Digna de un Oscar. 

Seguir pensando en segundas partes buenas en la UC, da para mucho rato, nos podemos encontrar con el quizás más emblemático de los últimos tiempos, el caso de José Pedro Fuenzalida, el ‘Chapa’. Pero la segunda parte del Chapa aún no termina, es cierto, de momento pinta muy bien. Pero quién sabe, quizás también sea necesario hacer una segunda parte de esta columna.


5 comentarios

Camila · 21 enero, 2020 a las 16:01

Que grande el columnista! 👏

    Felipe Díaz Valenzuela · 21 enero, 2020 a las 16:09

    Muchas gracias Camila

Luis Cifuentes · 21 enero, 2020 a las 20:13

Grande Pipe, lindas columnas te estas mandando y haciendo recordar a grandes jugadores e ídolos que han vestido la camiseta de los cruzados…👏👏👏

Francisco Lopez · 21 enero, 2020 a las 21:19

Que grandes historias, que grandes segundas partes, y lo digo como hincha del fútbol, y observador de la pasión que entregas en casa columna Pipe! ya esperamos pronto la tercera patita! Dando cara con todo!!

José Antonio Collado · 22 enero, 2020 a las 02:33

Buen artículo Felipe!!! Desconocía esa faceta tuya 🙂

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