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Por definición, un centro delantero es aquella posición la cual se caracteriza por anotar la mayoría de los goles del equipo.

Sin duda, una de las posiciones más difíciles del equipo al tener la responsabilidad de anotar principalmente y bueno, también a su vez aquellos que juegan en esa posición son generalmente los mejores pagados del plantel y los más cotizados en el mercado. 

Vestir la camiseta con el número 9 no solo da la responsabilidad de ser quien meta los balones dentro del arco rival, sino que también obliga, de cierta manera, a asumir un rol de liderazgo dentro del campo de juego. Esto debido a que justamente el “alma” del fútbol es el gol y sin goles, mentalmente el partido se puede caer a pedazos. 

Es por esto y muchas otras cosas más que dar con un centro delantero es tan complejo, una tarea que muchos equipos han fracasado a lo largo de sus historias e incluso para los directivos de muchos clubes, es la prioridad número uno a la hora de las contrataciones.

Bueno, la verdad es que decir “vestir la 9” no termina de ser literal para cumplir con la labor de centro delantero en el equipo. Por lo general, cuando no es el titular del equipo, un centro delantero utiliza los dorsales 18, 19 o 20 para cumplir con aquella misión. Y también podemos encontrar ejemplos de jugadores, que por distintas razones, decidieron utilizar otros dorsales. Tenemos el último centro delantero de la UC (antes de ser despedido por el club), Duvier Riascos, que con más pena que gloria vestía orgullosamente el número 3 en la espalda. Otro ejemplo reciente es el del Nico Castillo, que por un tema personal decidió vestir la número 30, aunque lo pudimos ver en sus inicios con la 20.

También fui testigo cuando en el año 2009 un desconocido centro delantero (como muchos tantos que llegan a la UC) Juan José Morales heredaba (quizás indirectamente) la número 17 que utilizo con mucho éxito nuestro Gary Medel. En fin, “vestir la 9” no pasa a ser más que una mera cuestión asociada a la tradición de utilizar ese lugar en la cancha, aunque manteniendo las mismas (o más) responsabilidades.

El Fútbol Total, enemigo del 9

Dicen que en la vida solo existe una constante, y esa es el cambio. El fútbol lógicamente no está exento de esto, y son los modelos de éxito los que tienen el privilegio de perdurar en el tiempo. Sin embargo, también son afectados por el cambio, es natural, para que algo permanezca en el tiempo, no debe estar ajeno a modificaciones ya que estas son las que justamente les permiten perdurar.

Un ejemplo de aquello es lo comúnmente llamado «Fútbol Total”, que bajo mi punto de vista es la razón por la cual hoy vive el fútbol y a la vez muere.

El Fútbol Total es un concepto futbolístico, valga la redundancia, que tiene como característica principal que ningún jugador tiene un rol previamente designado, es decir, cualquier jugador debería jugar en la posición que se le asigne, lógicamente bajo el criterio del director técnico al mando.

Este modelo futbolístico ha traído mucho éxito en el mundo y se dice que es el heredero del fútbol de la Selección de Hungría de los años 50 que obtuvo el subcampeonato del Mundial de Fútbol de 1954.

Luego varios entrenadores han ido modificando este modelo y perfeccionándolo, pasando desde la Selección de Holanda (llamada popularmente como la Naranja Mecánica) y por exitosos técnicos en el mundo de la talla de Pep Guardiola o nuestro conocido Marcelo Bielsa.

Bueno, este famoso modelo también fue un enemigo eterno del comúnmente llamado “9 clásico”, y que para los más románticos es aquel jugador de gran envergadura física (al menos 1.80 cm de altura), no muy diestro con el balón en los pies, con un gran juego aéreo que le permita tanto cabecear para anotar o pivotear, gran lector de jugadas de peligro de gol (siempre debía estar en el lugar preciso para cerrar la jugada) y por sobre todo con un olfato goleador que parezca tener el arco rival grabado en su cabeza.

¿Recuerdas algún 9 clásico con pasado en la UC?

Yo sí. El gran Alberto Federico Acosta. Todas las características mencionadas no son muy buscadas por el modelo del fútbol total. Es bien recordado el problema que tuvo Marcelo Bielsa en los años 2000 cuando tenía en el plantel a Hernán Crespo y a Gabriel Batistuta, jugadores imposible de compartir lugar en la cancha según Bielsa, o quizás los problemas que tuvo Pep con Zlatan Ibrahimovich cuando este buscaba ser el 9 clásico. 

En la UC, si bien no ha llegado un técnico que tenga tan marcado el concepto de Fútbol Total, esta noción futbolística ha sido el emblema de muchos técnicos, por lo que es lógico pensar que hoy por hoy encontrar un 9 sea una tarea no fácil de realizar, y que por lo general no se requiere del clásico 9 si no de uno que también pueda cumplir labores defensivas o quizás de volanteo o creación, algo muy común en los tiempos de ahora.

Buscando al 9 cruzado

Durante el mercado de contrataciones para esta última temporada, una de las prioridades que tanto los hinchas como la dirigencia de Cruzados tenía era la búsqueda de ese tan ansiado 9. La última experiencia que se tuvo fue con el colombiano Riascos y de momento algunos pincelazos del ‘Sacha’ Sáez, ambos jugadores hoy fuera del club. 

Entonces, ¿Quién sería el reemplazante que tendrá la responsabilidad de inflar las redes del arco rival?

En la lista pasaron varios jugadores Gonzalo Bergessio, Felipe Elizeu, Teófilo Gutiérrez y hasta el pájaro Gutiérrez sonó en la precordillera, sin embargo la decisión recaló en un tanto desconocido pero bien ponderado Fernando Zampedri, quien llegaba con la chapa de ser un clásico 9 de área, del cual ya comentamos. 

La temporada recién empieza y para sacar conclusiones sería muy anticipado. Lo cierto es que el arco ya se le abrió, quizás por el alto volumen ofensivo que está mostrando la UC o porque efectivamente el ‘Toro’ se está creando las oportunidades.

En fin, buscar el 9 “ideal” para la UC nunca ha sido tarea fácil. Pocos cruzados olvidaremos algunos fracasados proyectos que llegaron con la ilusión de ser los goleadores pero que pasaron sin pena ni gloria como: Juan Manuel Aróstegui, Santiago Silva, Jeremías Caggiano, Ramiro Costa, Mauro Óvolo, Gilberto Palacios, Roberto Ovelar o César Carignano, entre muchos tantos otros.

Unos con más renombre que otros, pero con los mismos resultados. Distinto es aquellas oportunidades donde el proyecto si resultó (en cierta medida, lógicamente) y el panorama resultaba ser más esperanzador, encontrándonos con delanteros de la talla de Alberto Acosta, Esteban Fuertes, Lucas Pratto, Héctor Tapia, Carlos Bueno, el Polo Quinteros, Arturo Norambuena, José Luis Villanueva o los ya mencionados Castillo y Gutiérrez.

Lo sé, se me quedan muchos en el tintero, sobre todo aquellas viejas glorias de la UC, las cuales incluso hasta el día de hoy se homenajean con su nombre en una de las tribunas de San Carlos de Apoquindo como Alberto “Tito” Fouillioux. 

¿Conoces otros 9 que fueron un real aporte a la UC?

En tus comentarios comparte los que recuerdes con alguna particularidad, ya sea por su buen rendimiento o quizás por su poco exitoso paso por el club.


1 comentario

Jorge Galleguillos · 13 febrero, 2020 a las 18:28

Muy buena nota, mi favorito es Lucas Pratto que ocupaba la 2… Espero algún día vuelva a San Carlos de Apoquindo.

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