Apodado ‘Loco’, Manuel Araya fue sin duda uno de los arqueros más excéntricos fútbol chileno.

Debutó con tan solo 15 años en Colo Colo en un partido frente a Universidad Católica en el estadio Nacional.

En el Cacique jugó desde 1968 hasta 1971, para luego defender los colores de Lota Schwager en 1972. Al año siguiente, se puso los guantes para atajar en Palestino, donde estuvo hasta 1980. De hecho, fue gran artífice del campeonato de 1978 donde el cuadro tetracolor se coronó campeón invicto.

Entre 1981 y 1984 jugó en Naval de Talcahuano. Y en 1985 regresó a Palestino, su último equipo en el fútbol.

Falleció en 1993 tras suicidarse agobiado por problemas personales.

De grandes reflejos y manos seguras, Araya tenía sentido del espectáculo y jugaba para el público. Disfrutaba que los hinchas aplaudieran sus excentricidades y locuras dentro del terreno de juego. Justo lo que hace falta hoy en día.

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