Experiencia internacional, que sea motivador y que posea ambición de lograr cosas importantes. Estos fueron los tres principales parámetros que, según palabras del propio Pablo Milad el pasado martes, debe tener el próximo entrenador de la Roja.

Pueden agregarse más o menos palabras, pero el discurso del presidente de la ANFP va de la mano con un camino fácil y poco arriesgado para lo que viene por delante. ¿Por qué? Su frase sólo pretende justificar la decisión de que el próximo entrenador de La Roja será extranjero, lo único que parece estar definido de antemano.

Más allá de cualquier análisis subjetivo, es un hecho que la contratación de Francis Cagigao como director deportivo de selecciones le da un salto de calidad a la gestión deportiva del proyecto. La llegada del cazatalentos español viene a reformar las selecciones de fútbol de Chile, desde las categorías inferiores a la absoluta.

Sin embargo, optar por un “proyecto internacional” también conlleva riesgos. Desde la elección del próximo entrenador de la Roja, hasta la imperiosa necesidad de inculcar un sentido de pertenencia en la selección. Sobre todo pensando en los futuros seleccionados nacionales.

La escasa producción de jugadores de selección en los últimos años crea la necesidad de gestar un proyecto a largo plazo. Trabajar seriamente en la formación de jugadores y potenciar a los jóvenes talentos. ¿Puede lograr esto el proyecto de Cagigao? Por supuesto que sí, pero también es necesario conocer el medio local, contar con alguien que comprenda la idiosincrasia del jugador chileno. Esta es una flaqueza que no está siendo atendida.

Milad dice que no ve a ningún técnico chileno que “encaje para sacar adelante una situación tan complicada». Mala manera de comunicar. Si los mismos dirigentes aumentan el dramatismo del contexto que vive la selección, es lógico pensar que el próximo entrenador que se ponga el buzo de la Roja la tendrá “cuesta arriba” desde el principio. Es otorgar una presión extra a alguien que aún no sabemos quién será.

No es un error la contratación del experimentado cazatalentos para la Roja, pero sí lo será en la medida que los dirigentes no le den las garantías necesarias, algo que curiosamente se ha puesto de moda en Sudamérica. No es un error decidir de antemano la contratación de un técnico extranjero, pero sí lo es cuando se estigmatiza a los entrenadores nacionales por el sólo hecho de “no tener experiencia internacional”.

Fortalezcamos lo nuestro. Brindemos las mejores herramientas posibles a nuestros futbolistas, y que a la vez, se pierda ese amargo prejuicio hacia los formadores nacionales.

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