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Empezar el año de la misma forma en que se terminó: Jugando mal y sufriendo. Esas son las dos características del inicio del 2020 de la Universidad de Chile. Si hace menos de una semana se perdió una vez más contra el clásico rival, y jugando sin idea ni conceptos, cuatro días después, contra Huachipato, la historia no cambió

Sufrimiento y rabia. Esas fueron las dos palabras que más usaron por los hinchas azules durante el 2019.  Sabíamos que la permanencia en primera división está hasta el día de hoy cuestionada, pero por alguna u otra manera nos dieron la oportunidad de reivindicarnos con un año más de permanencia en el torneo Nacional y con un extra, sumamente inmerecido, de participar en un torneo internacional. 

Las oportunidades se agradecen debería haber manifestado Hernán Caputto, y en razón de eso, tendría como misión mejorar todo lo planteado el año pasado para así evitar y empezar a cambiar, de una vez por todas, la cara del equipo.

El momento idóneo para partir de buena manera era el primer mes del nuevo año… Final de Copa Chile 2019 contra el archirrival Colo Colo y cuatro días después, visita en Talcahuano contra Huachipato. Las cartas estaban lanzadas.  

22 días tuvo el exarquero para preparar un equipo que pudiera cambiar la historia de los últimos enfrentamientos contra los albos pero fueron insuficientes.  Un primer tiempo para el olvido (salvo los primeros 20 minutos) y un segundo innecesario para el trámite del partido. Los de Mario Salas jugaron al ritmo que quisieron y los jugadores de la “U” no les quedó otra que someterse al plan de juego establecido por el “Cacique”. Así, la paternidad histórica del rival sigue sumando años. 

Talcahuano era la siguiente estación. No había tiempo para lamentar y solo había que levantar cabeza.  Caputto planificó un planteamiento similar al que había parado en el Germán Becker con una formación que contemplaba a Fernando De Paul; Jean Beausejour, Luis del Pino Mago, Augusto Barrios, Osvaldo González; Fernando Cornejo, Walter Montillo, Jimmy Martinez, Gonzalo Espinoza; Angelo Henríquez y Joaquín Larrivey. 

En los primeros 20 minutos en Temuco la “U” jugó bien, al menos mejor de lo que se le vio el año pasado, y Caputto pensó que esa era la fórmula para enfrentar a Huachipato pero la historia fue distinta. Los primeros 30 minutos de los azules fueron desastrosos. Huachipato mantuvo el orden y la precisión ¿Chispazos hubo por parte de la U? Sí, pero no fueron letales aunque sirvieron para inquietar de alguna u otra manera a Castellón.  

Los de la Usina realizaron lo que no pudo la U: Concretar. En el minuto 48 Ignacio Tapia abrió el marcador para los acereros, premio más que merecido por  la labor del equipo durante la primera mitad. Casi media hora después, el Joaquín Larrivey convirtió a través de los doce pasos el empate. Para la anotación y el envión anímico que generó había que ir por la victoria si o si pero pasó lo de siempre: desconcentraciones, distracciones, exceso de confianza y un sinfín de culpas que se han hecho frecuentes en la era Caputto. Joffre Escobar aprovechó y liquidó el partido en los últimos segundos del tiempo extra para generar el 2-1 a favor del local.

Seguimos con la cabeza gacha, sin un plan de juego establecido por el cuerpo técnico, con desconcentraciones en los minutos finales, y lo más lamentable seguir mirando el campeonato de abajo hacia arriba. 


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