El gran hito deportivo de una Sub-17 chilena

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Hace ya 28 años que se vivió el mundial sub 17 en Japón. En dicho torneo participó una joven selección chilena. Nadie vaticinaría el gran logro que obtendrían estos 18 jóvenes comandados por el director técnico de ese entonces: Leonardo Veliz.

Quizás para los más jóvenes no les resultarán conocidos estos nombres: Dante Poli, Sebastián Rozental, Frank Lobos, Héctor Tapia o el gran Manuel Neira, por destacar algunos.

La Copa Mundial de Fútbol Sub-17 se llevó a cabo el 24 de agosto de 1993, en las ciudades de Tokio, Kioto, Nagoya, Gifu, Kobe e Hiroshima. Para el seleccionado nacional, este era su primera incursión en una Copa Mundial de esta categoría. La que se obtuvo gracias a que lograron calificar en segundo lugar en el Campeonato Sudamericano Sub-17.

Al pisar suelo nipón, los chilenos sabían que el torneo iba a ser difícil por lo que en cada entrenamiento se podía evidenciar como los jugadores entrenaban seriamente, y tomaban su participación con mucha seriedad.

A la roja juvenil les tocó el grupo D junto a las selecciones de Polonia, Túnez y China; siendo la selección oriental su primer rival. El encuentro terminó con un empate a dos, lo que no desanimó a los jugadores por el juego mostrado. Posteriormente, se enfrentarían un 24 de agosto contra Túnez logrando una valiosa victoria por dos tantos a cero. El próximo encuentro sería con la selección de Polonia, cuyo final fue un empate a tres en un arduo partido. Y así, Chile, sería calificado al segundo lugar con 4 puntos.

En los cuartos de final, la rojita debía enfrentarse con otra selección europea: Checoslovaquia. Fue ese encuentro el que los llevaría a situarse en la semifinal, tras ganar por 4 goles a 1.

El 1 de septiembre sería la semifinal, y enfrente tendría a otro equipo africano: Ghana. Lamentablemente, el cuadro nacional perdería por 3 goles a 0; contra una selección que para muchos era cuestionada por la edad de sus jugadores.

Chile no pudo llegar a la tan ansiada final, sin embargo, el premio de consuelo era disputar el tercer lugar contra un viejo conocido “Polonia”.

En un partido de mucha asociación, de balón rápido y de mucho juego por las bandas. El seleccionado nacional lograría generarse un penal en los últimos minutos. El encargado de situarse en los doce pasos sería Sebastián Rozental, quien logra clavar el balón en el lado izquierdo del portero Bledzewski llevando así a los jóvenes nacionales a una final a penales. Desde los doce pasos, el portero colocolino Ariel Salas se transformaría en el genio y figura tras atajar dos penales, y con respecto a los tiros ninguno fue errado, anotando: Frank Lobos, Héctor Tapia, Patricio Galaz y por último el cruzado Nelson Garrido. El torneo había terminado, y la selección chilena lograba un meritorio tercer lugar en su primer mundial juvenil. Como dato adicional, Frank Lobos sería galardonado como el jugador del partido. Y así, quedaría en la historia de nuestro fútbol, uno de los recuerdos más apreciados para muchos y que hoy “4 de septiembre” mes de fiestas patrias queremos recordar.

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Crédito imagen: ANFP

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