Palestino

Las tribunas vacías, el marcador apagado, y un soplo de viento me dan una cálida bienvenida que me disocia de todo el caos con que se mueve Santiago. Meses sin visitar un lugar que me trae recuerdos imborrables y que digan lo que digan, es la casa del equipo de nuestros amores. Una hermosa casa.

El sol pega fuerte y sentado en un escalón de cemento ubicado en la misma galería que año tras año me ve gritar y saltar, observo un entrenamiento de Palestino, glorioso club que este año se viste de gala para conmemorar su centenario. Cien años de vida que no los cumple cualquiera.

A lo lejos los jugadores corren tras el balón como si fuera el último, y es que los arduos entrenamientos de Ivo Basay no permiten la pausa. El “Hueso” está en cada detalle, conversa con Luis Jiménez pero mira de reojo la intensidad con que disputan el balón Agustín Farías y Jorge Araya. A su vez, Ítalo Traverso, preparador físico de destacada trayectoria y artífice del repunte físico del plantel, instruye a los novatos del plantel los trabajos que deben realizar.

A ratos el silencio inunda el Municipal de La Cisterna. Se respira calma, y tal vez ansiedad ad portas de comenzar un nuevo torneo continental. Sí, Palestino una vez más disputará la fase previa de la Copa Libertadores de América el miércoles 5 de febrero ante Cerro Largo (URU) en calidad de visita, y una semana más tarde lo hará de local, y tal como años anteriores ya tengo preparada la camiseta, el polerón con la bandera palestina, la kufiyya, y la garganta para gritar lo que sea esperando un resultado que nos permita clasificar a la fase grupal del torneo de clubes más importante del continente.

El calor se hace cada vez más insoportable, la tierra del exterior se levanta con el viento y la atmósfera se transforma en algo tan árido como el desierto, pero mi intención no es moverme. Sigo atento la planificación del entrenamiento, el trabajo de los arqueros, y por momentos pienso en todos aquellos años que estuvimos en el abismo por lo que disfruto aún más el momento.

Alentando a 13.398 km de distancia

Palestino no es solo un equipo de fútbol. Es una comunidad. Es un país entero. Los hinchas alrededor del mundo madrugan y se organizan para ver los partidos, siguen las noticias, los goles, triunfos y derrotas, conocen a los jugadores, sufren y celebran como nosotros y se impregnan de este sentimiento tan hermoso como leal. Y los jugadores lo saben, y por lo mismo en cada partido juegan para darle 90 minutos de alegría a todos los hinchas de Palestino que siguen al equipo desde cada rincón del mundo, sobre todo para aquellos que lo hacen desde Palestina y Medio Oriente.

Y es por eso que el Tino es especial: La gente, los colores, el ambiente del estadio, la barra de los Baisanos, la bandera tetracolor flameando, el himno al finalizar cada partido, el pan de mechada o pernil, la música árabe, el locutor, el calor del verano o el frío del invierno, todo hace que ir a La Cisterna a hinchar por Palestino valga la pena, en las buenas y en las malas, siempre valdrá la pena.

Un comentario en «Del Centenario del Club, la Libertadores y nuestras distancias… Más que un equipo, todo un pueblo»
  1. Excelente columna. Palestino trasciende del ámbito nacional y es ampliamente conocido en el exterior. Representa a todo un pueblo que goza y sufre con los vaivenes del club de sus amores. Grande Palestino.

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