Corría el minuto 80 del partido de vuelta por semifinales de Copa Libertadores en su versión 2020 (formato COVID), y al borde del campo de juego, con una ansiedad propia de un partido de estas características, se observaba un joven central chileno a punto de hacer sus primeros minutos por la Copa con el equipo paulista. Su nombre, Benjamín Kuscevic.

Su equipo perdía 0-2 con el enorme River Plate del ‘Muñeco’ Gallardo. La estantería se les venía abajo, el VAR en un par de oportunidades silenciaba lo que sería el 0-3 y empate en el marcador global, lo que dejaba a River a tiro de cañón para dar vuelta la llave de manera absolutamente alucinante.

Recordemos que, en el partido de ida, Palmeiras dio el golpe con un 0-3 de visita en Argentina, pero el partido de vuelta se les venía encima. ¡PARTIDAZO!

En cancha ya se encontraba su compatriota, Paulo Díaz, con la misma misión que tenía el ‘Benja’: defender el arco propio como central, pero desde la vereda contraria, con la banda sangre al pecho.

Paulo hacía un partido como pocos se ven en estos tiempos: claridad, ansiedad, pausa, velocidad y un sinfín de características notables, que ayudaron al equipo de Gallardo ponerse arriba en el marcador y bombardear el arco brasileño cada minuto que corría.

Marcos Rocha fue el elegido para ser reemplazado por Kuscevic. Se podría intuir que por la amarilla que ya tenía a su haber y el peligro de sufrir las consecuencias de la “compensación” que tanto se habla en el fútbol cuando se expulsa a un jugador rival. Benjamín entró con personalidad. Los primeros segundos los dedicó a dar instrucciones a sus compañeros respecto al cambio de esquema propuesto por el técnico a razón de las sustituciones realizadas. Imagino que en un “portuñol” decente como para que sus compañeros puedan darse por entendidos. Se paró al costado derecho de la línea de centrales y en más de una oportunidad bloqueó el avance de los delanteros Millonarios.

A mi entender fueron dos las intervenciones claves que tuvo Kuscevic. La primera fue un despeje con la cabeza posterior a un tiro de esquina de River generando un contragolpe que los delanteros de Palmeiras, de manera inexplicable, desaprovecharon dentro del área de Armani.

La otra participación clave fue el supuesto penal al minuto 100 en contra de Santos Borré, que finalmente nunca se sabrá si fue considerado penal dado que el delantero de River se encontraba fuera de juego. Minutos de terror en el banco brasileño mientras la jugada se analizaba en el VAR.

En resumen, si bien la participación de Kuscevic no fue determinante para el desarrollo completo del juego, si nos deja con una muy grata sensación ver a un central chileno jugar semifinales de Copa Libertadores de cara a lo que se le aproxima a la selección chilena. Todo esto considerando que fue su cuarto partido en el Verdao y primero en Copa Libertadores. Vamos a ver, y así esperamos, que tenga algunos minutos en la final.

Créditos imagen: Getty

Tus comentarios en GolMaster