No deja de llamar la atención la llegada al fútbol chileno de un jugador como Miiko Albornoz y la exótica contratación de este por parte de Colo Colo.

Se trata de un jugador que se percibe en el aire dejó sensaciones buenas y no tanto en su breve paso por la selección chilena bajo las órdenes de Jorge Sampaoli, quien confió en él, lo hizo debutar y parte del plantel que supo conseguir la primera Copa América en la historia del país, donde tuvo una participación residual, más bien intrascendente.

Personalmente tuve la ocasión de asistir al Estadio Nacional ante Perú por las semifinales de aquel certamen continental 2015, teniendo Albornoz una actuación como titular y para el olvido; fué ampliamente superado por Advíncula y terminó siendo sustituido por bajo rendimiento, tal vez el punto más bajo de Chile en aquel partido. Esto sin contar que, contra un México alternativo, donde Chile presentó una línea de 3 defensores siendo Albornoz uno de los defensores centrales, terminó siendo reemplazado por bajo rendimiento en desmedro de Eugenio Mena. Esto durante la fase de grupos de la misma competición.

Pero con todas estas apreciaciones que pueden ser obsoletas e/o injustas y analizando ahora un poco más exhaustivamente la cualidad de esta contratación, vale la pena plantearnos preguntas tales como: ¿Cuál es el valor real que podría aportar a Colo Colo?, ¿En qué nivel llega a Chile? ¿Es realmente un buen jugador? 

Colo Colo necesita con urgencia un defensa central capaz de suplir la partida de Julio Barroso, un referente en la zaga y gran líder. Es difícil pensar que Miiko Albornoz tenga un desempeño sobresaliente cumpliendo esa función (supuestamente puede jugar como defensa central además de lateral izquierdo). Llega a Chile tras ser parte de la plantilla del Hannover 96 alemán, club que participa de la segunda división alemana y donde tuvo una participación pobre durante el año anterior debido a factores penales, físicos y disciplinarios, completando un total de 1 asistencia y 0 goles durante la temporada.   

Teniendo en consideración estos antecedentes, la contratación de Miiko creo responde más a un capricho por parte de Colo-Colo que a una convicción de lo que el equipo realmente necesita y que este jugador de padre chileno y madre finlandesa puede aportar.

Está por verse entonces si esta apuesta rendirá frutos o será una adición más al legado de malas decisiones a las que Blanco y Negro nos acostumbró bajo su gestión. 

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Créditos imagen: Photosport

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