Cristian Álvarez

Con el corazón de aquellos que sufren la vida y agradecen las oportunidades, se fue haciendo camino en una compleja institución.

El año 97′ debutó en un clásico contra Colo Colo, augurando una carrera ligada a la grandeza. Horas de entrenamiento, lealtad y respeto a la profesión, son tres condiciones que lo hicieron destacar entre sus pares, ganándose incluso el respeto de los rivales. Poco a poco los hinchas de la franja tatuaban su nombre en la inmortal estatua de los ídolos.

Un 12 de Octubre, en un clásico universitario, él tuvo que hacerlas de arquero y atajar un penal contra el Heidi González, otrora segundo goleador histórico del torneo nacional. Con humildad y el aliento de la barra, en esos años en que cada codo era tierra sagrada de los colores, atajó el penal, y mantuvo su arco inmune por 20 largos minutos. Heroísmo y leyenda para el defensa curicano que se ganaba el corazón de los hinchas.

Ya han pasado 18 años desde ese momento, pero Cristián Álvarez sabe que aún cuando ya no se vista de corto, jugó cada partido de la UC con el alma, porque cuando el corazón abraza la pasión de una vida, no hay razón que permita olvidar.

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Por Puntete

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