Nos enseñan nuestros maestros espirituales que la Ley del Karma es exacta en cuanto a su justicia y cumplimiento.

El equipo y sus dirigentes han hecho todo lo humana, dirigencial y futbolísticamente posible para caer de categoría. Examinemos;

–          Futbolísticamente hemos estado en presencia de una insufrible exhibición de juego basada en pobres rendimientos individuales, refuerzos que no lo fueron y un plan de juego que nunca existió realmente.

–            Dirigencialmente una falla y falta de liderazgos y lineamientos claros que emanen desde la alta dirección de Blanco y Negro.   

–          Espiritualmente un club y equipo quebrados, sin una clara intención de superación y de unión ante la adversidad. Impresentable fué la ocasión en que se decidió no presentarse a jugar contra Antofagasta, sin ir más lejos.  

No es de extrañar que todo lo anteriormente expuesto recaiga en consumados y anecdóticos acontecimientos como que Harold Mayne-Nicholls, un excelente dirigente que supo liderar la ANFP de una gran manera, esté pasando peor que desapercibido, que Marcelo Espina, figura, ídolo del club y gran persona, haya terminado renunciando a su cargo de Gerente Deportivo con más pena que gloria y que Gustavo Quinteros, Director Técnico de dilatada trayectoria y campeón de esta misma liga con Universidad Católica hace sólo un poco más de un año atrás, se encuentre en la más absoluta confusión y perdición al mando del equipo.

Teniendo todos estos factores en consideración, volveré a la ley del Karma concluyendo que, futbolística, dirigencial y espiritualmente Colo-Colo debería jugar el próximo año en Primera B.

Pase lo que pase deberían renunciar su presidente debido a una desastrosa gestión y prescindir de la mayoría del plantel para la próxima temporada, esto por no estar, consistentemente hablando, a la altura del cuadro más ganador de Chile. Por ahora, sólo queda por ver si, deportivamente, le alcanza para la permanencia en Primera cuando enfrente este miércoles a la Universidad de Concepción en un partido de definición con aires de final. Una “final” que nunca hubiese querido, pero merece jugar. 

Para más información deportiva del fútbol nacional e internacional, visita GolMaster.

Créditos imagen: T13.cl

Tus comentarios en GolMaster